Le dedicamos horas a la piel, al pelo, a las uñas… pero las pestañas suelen quedar relegadas al rímel del día a día o, en el mejor de los casos, a una extensión cada tanto. La verdad es que las pestañas son pelo también, y como tal necesitan cuidado para crecer fuertes, no quebrarse y lucir con volumen sin necesidad de maquillaje pesado.
Si sentís que las tenés más ralas que antes, que se te caen de a poquito o que simplemente no crecen como quisieras, este posteo es para vos. Te contamos qué las daña sin que te des cuenta y cómo armar una rutina simple para fortalecerlas desde la raíz.

Qué les hace mal (y seguro estás haciendo)
Antes de sumar productos nuevos, conviene frenar algunos hábitos que las debilitan de a poco:
- Dormir con rímel puesto: reseca la fibra y hace que se quiebren al rozar la almohada.
- Tallarte los ojos con fuerza: el gesto automático de frotar cuando están cansados o pica arrastra pestañas que todavía no estaban listas para caerse.
- Usar extensiones todo el año sin pausa: el peso extra y el pegamento debilitan el folículo si no les das descanso entre aplicación y aplicación.
- Sacarte el rímel waterproof tirando: si no usás un desmaquillante bifásico y arrastrás con el dedo, te las vas arrancando sin querer.
- Rizador todos los días: usado en seco y con fuerza, termina quebrando el pelito en la base.
La buena noticia es que, igual que el pelo de la cabeza, las pestañas tienen un ciclo de crecimiento. Si cuidás ese ciclo en vez de boicotearlo, en pocas semanas se nota la diferencia.
Una rutina simple para fortalecerlas
1. Desmaquillá con cuidado, todas las noches
Usá un desmaquillante bifásico o un bálsamo suave, apoyá un algodón embebido sobre el párpado cerrado unos segundos y después deslizá hacia abajo, nunca tironeando hacia los costados.
2. Sumá un sérum específico
Existen sérums de pestañas con péptidos, biotina o aceite de ricino que se aplican como si fueran delineador, sobre la línea de nacimiento, antes de dormir. No son milagrosos de un día para el otro, pero con constancia (mínimo 6 a 8 semanas) se nota un crecimiento más parejo y menos caída.
3. Aceites naturales, el clásico que funciona
El aceite de ricino y el de coco son los favoritos de siempre. Se aplican con un cepillito limpio de rímel (lavado, por supuesto) apenas una cantidad mínima, para no irritar el ojo ni generar orzuelos. La clave acá es la constancia, no la cantidad.
4. Peiná tus pestañas
Suena raro, pero cepillarlas suavemente con un peine especial o un cepillito limpio ayuda a distribuir los aceites naturales, evita que se enreden entre sí y estimula un poco la zona.
5. Date pausas de extensiones y rímel waterproof
Si usás extensiones seguido, intercalá períodos de descanso de al menos un mes. Y si el rímel waterproof es tu fiel compañero, reservalo para ocasiones especiales: es más agresivo a la hora de desmaquillar.
¿Y la alimentación tiene algo que ver?
Sí, bastante más de lo que pensamos. Las pestañas, como cualquier pelo, necesitan nutrientes para crecer fuertes. La biotina, el zinc, el omega 3 y las proteínas son claves. Si tu dieta es pobre en estos nutrientes, por más sérum que uses, el resultado va a ser limitado. Incorporar huevo, frutos secos, pescado y verduras de hoja verde suma, y mucho, al resultado final.
También vale la pena prestarle atención al estrés y al descanso: los períodos de mucho estrés suelen coincidir con mayor caída de pelo en general, y las pestañas no son la excepción.
La conclusión de esta nota
No hace falta gastar fortunas en extensiones o productos milagrosos para tener pestañas lindas. Con una rutina de cuidado simple, constante y algunos cambios de hábito, el folículo se fortalece solo. Dale un par de meses de tregua, cuidala de noche, sumale un aceite o sérum, y vas a ver la diferencia en el espejo, sin necesidad de un gramo extra de rímel.